Capacidades Condicionales y Coordinativas



En la práctica de la Educación Física en cualquiera de sus ámbitos como escuela, clubes, o al aire libre; se desarrollan múltiples actividades físicas como juegos, ejercicios físicos, actividades recreativas y deporte, que ponen en juego determinadas capacidades condicionales y coordinativas, que a su vez están determinadas por las posibilidades morfológicas (relacionado a la biología de la persona y su evolución), como también por factores psicológicos.
Estas capacidades condicionales, o llamadas también capacidades físicas o motrices, se clasifican atendiendo a factores energéticos (condicionales) y sensorio motriz (coordinativas). Sin embargo, es de vital importancia entender que las capacidades NUNCA se encuentran en estado puro, es decir, unas condicionan a las otras y existen diversos grados de  interrelación. Las clasificaciones que encontremos en este material son únicamente convencionales que se utilizan para entender mejor cada una de ellas, facilitando la comprensión.

CAPACIDADES CONDICIONALES (energéticas):

Están determinadas por factores energéticos que se liberan en el proceso de intercambio de sustancias  en el organismo humano, producto del trabajo físico. Estas son capacidades energético funcionales del rendimiento, que se desarrollan producto de las acciones motrices consciente del individuo.

Fuerza: Capacidad física que nos permite, mediante acciones musculares, vencer resistencias u oponerse a ellas; y en algunos casos crear la tensión suficiente para intentarlo (Moreno, 1999).
La fuerza, en la Física, es igual a la masa por la aceleración: F = m x a

Velocidad: Capacidad física que se manifiesta en acciones motoras realizadas en el menor tiempo posible dentro de un recorrido determinado.
Se debe tener en cuenta que es el resultado de la aplicación de una fuerza y de la capacidad para mantenerla durante un tiempo determinado.
En todas las acciones en las que se pueda medir una velocidad hay fuerza: si se es rápido se es fuerte, pero si es fuerte no necesariamente sea rápido. En física es V: d/t

Resistencia: Capacidad física y psíquica de resistir la fatiga, a los cuales podríamos añadir la capacidad de recuperarse rápidamente después de esfuerzos. Al igual que las demás capacidades, y como mencionamos al principio, no debe verse de modo aislado, sino en interacción con las demás capacidades.

Flexibilidad: Capacidad de los cuerpos de adaptar una determinada forma, sin romperse, y en el sistema músculo esquelético suele atribuirse a las articulaciones (donde se unen dos o más huesos). La elasticidad es la capacidad de deformarse y recuperar la forma original y suele atribuirse genéricamente a los músculos. La flexibilidad permite el máximo recorrido de las articulaciones en posiciones diversas, permitiendo al sujeto realizar acciones que requieren gran agilidad y destreza.
La flexibilidad contiene componentes fundamentales como ser:
- la Elasticidad: es la capacidad de deformación o extensión del músculo de manera transitoria.
- la Movilidad: es la capacidad que poseen ciertas articulaciones para permitir que los segmentos óseos que las conforman se desplacen unos respecto a los otros.

Es importante destacar que el entrenamiento de la elongación y de la flexibilidad son dos cosas distintas: el entrenamiento de la flexibilidad busca sobre todo ganar en amplitud articular y en elasticidad; su entrenamiento no puede ser diaria y debe hacerse en períodos especiales o cada cierto tiempo, ya que la recuperación de la musculatura necesita al menos 72 horas en recuperar su tonicidad habitual, lo cual impide que entrenemos en ese lapso capacidades como fuerza o velocidad. La elongación es la manera de recuperarse de la deformación muscular que sufre la musculatura y se realiza previo y al finalizar a la sesión de entrenamiento.

En síntesis, flexibilidad es la suma de la movilidad articular más la elasticidad muscular. Ejemplos:



CAPACIDADES COORDINATIVAS:

Con el tiempo y frente a un escenario más competitivo nuevos investigadores ampliaron el horizonte hacia las capacidades coordinativas, íntimamente relacionadas con el sistema nervioso que permiten realizar movimientos con mayor precisión, economía y eficacia.
Jacob (1990) asume 3 funciones básicas de dichas capacidades:
1.    Como elemento que condiciona la vida en general
2.    Como elemento que condiciona el aprendizaje motor
3.    Como elemento que condiciona el rendimiento deportivo
Son aquellas que se realizan conscientemente en la regulación y dirección de los movimientos, con una finalidad determinada, estas se desarrollan sobre la base de determinadas aptitudes físicas del hombre y en su enfrentamiento diario con el medio. Son sin dudas un elemento importante a tener en cuenta tanto para deportes individuales como colectivos, como de invasión o de campo dividido; ya que si bien algunas de ellas no parece jugar un papel decisivo en unos deportes, pueden serlo en otros.
La clasificación más aceptada comprende 6 (seis) capacidades:
Diferenciación: Capacidad de lograr una coordinación muy fina de fases motoras y movimientos parciales individuales, la cual se manifiesta en una gran exactitud y economía del movimiento total. Ejemplo: un saltador de garrocha realizando su salto, moviendo cada segmento de su cuerpo en forma diferencial a medida que avanza hacia el listón, salte y cae sobre el colchón.
Acoplamiento: Capacidad de coordinar movimientos parciales del cuerpo entre si y en relación del movimiento total que se realiza para obtener un objetivo motor determinado. Ejemplo: nado sincronizado o la gimnasia rítmica o artística pueden.
Orientación: Capacidad de determinar la posición y los movimientos del cuerpo en el espacio y el tiempo en relación a un campo de acción definido y/o a un objeto en movimiento. Fundamental para los deportes de conjunto.
Equilibrio: es la capacidad de mantener o recuperar la posición del cuerpo durante la ejecución de posiciones estáticas o en movimiento. Esta capacidad varía mucho según la disciplina pero puede verse en plenitud en deportes tales como el ciclismo o el esquí.
Ritmo: Capacidad de producir mediante movimiento un ritmo externo o interno del ejecutante. La repetición regular o periódica de una estructura ordenada. Obviamente no hablamos de bailar bien si no de poseer un “sentido del ritmo”; en carreras como maratones, este ritmo es importante.
Reacción: Capacidad de dar respuesta a un estímulo y no hay que confundirla con la velocidad. La velocidad, claro está, representa la velocidad con la que somos capaces de movernos o desplazarnos. Puede ser de muchos tipos, pero siempre implica acciones musculares. Reacción es la capacidad de nuestro sistema nervioso para recibir un estímulo, identificarlo, decidir si fuera preciso y enviar una respuesta a la musculatura para responder.
En las situaciones reales tanto deportivas como cotidianas aparecen las dos formas, ya que los movimientos veloces no aparecen nunca espontáneamente y siempre representan una reacción ante algo. En algunos casos se trata de medir la velocidad. En estos casos, el deportista tiene que reaccionar ante un estímulo que marca el inicio del cronometraje: En el caso de la carrera de 100 metros lisos, la velocidad de reacción marca el tiempo que transcurre desde el disparo de salida hasta que el atleta inicia el movimiento y la velocidad de movimientos va a determinar el tiempo que se invierte en correr la distancia desde que inicia el movimiento hasta que llega a meta. 

En concreto, las capacidades coordinativas son aquellas que permiten a una persona ejecutar movimientos de manera eficaz, precisa y económica. La ejecución de una acción motora que requiere de exactitud depende de éstas para lograr la ubicación correcta del cuerpo en el momento adecuado.